No podemos negar que el tráfico que derivan las plataformas sociales a una web o a un blog es importante, pues nos permite conseguir una visibilidad mucho mayor.

No importa el tipo de negocio que tengamos, a qué nos dedicamos ni qué vendemos, necesitas un público objetivo y llegar a él hablándole directamente. En este grupo de personas hay quien quiere y quien necesita lo que ofreces, y el objetivo de tus esfuerzos en marketing es conectar con esas personas. Sin tener una estrategia definida solamente puedes disparar al aire y confiar en la suerte para llegar a ellos. No podemos saber a ciencia cierta si estamos llegando a nuestro target ni si estamos ayudando a esos usuarios, si le damos lo que necesitan, y, sin esa información, ¿cómo adaptar tus campañas?

Pero antes, ¿qué es el público objetivo?

Es un grupo de personas que tienen en común una serie de necesidades y características, a quien dirigimos nuestro marketing. Es una audiencia o un nicho concreto, y se definen por características demográficas como el sexo, la edad o el status social.

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Si no llegas a tu público objetivo de una forma adecuada estarás gastando tiempo y dinero para nada. Debemos ir a por los usuarios que nos interesan, no podemos ir a por todos. Es importante ser conscientes de que no se puede llegar a todo el mundo.

La clave está en identificar la necesidad de nuestro público objetivo y ofrecerle una solución. Si sabemos qué necesita, podemos ofrecer nuestro producto o servicio como la solución, orientándolo de la manera más conveniente.

Si conoces a tu público objetivo, puedes hablar con él en su mismo idioma, creando no solamente un grupo de clientes, sino una comunidad satisfecha que se retroalimenta. Pero hay que tener cuidado al definir cuál es nuestro público objetivo para no caer en el estereotipo. Hay que buscar datos objetivos sobre ellos, pues ellos mismos nos dirán lo que les gusta y lo que no, lo que piensan.

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