Uno de los mayores escollos a que encontramos los profesionales del Social Media es explicar, no ya qué es el Social Media ni para qué vale el Community Manager, términos para los que hay mil y una definiciones, aunque de entre todas las que existen, la más aceptada por los profesionales es la que acuña la Asociación Española de Responsables de Comunidad, la AERCO, sino, cómo explicarlo.

Para alguien que se gana la vida, o pretende hacerlo, sobre todo, si trabaja por su cuenta, es explicar de qué va el Social Media a otras personas de forma y manera que sea comprensible para ellos, para que no piensen que todo lo que decimos es vana palabrería barata y burda, y que todo esto de las Redes Sociales no es más que un cuento que bien puede comenzar diciendo «érase una vez una persona que se hacía llamar Community Manager y que se pasaba todo el día jugando con Twitter…»

Eso no es verdad, también jugamos con Facebook. (No, chicos, es broma…)

Bueno, como iba diciendo antes de este chiste que no me debéis tener en cuenta, el problema no es realmente saber qué decir, sino, cómo decirlo. La cuestión no es convencer, sino, demostrar y explicar al cliente que el Social Media puede ser muy beneficioso para darse a conocer, mejorar nuestra imagen de marca o llegar a una cantidad de clientes potenciales a los que no podríamos acceder de otra forma a no ser que pagásemos una gran cantidad de dinero, así como que, de lo que va todo esto, en realidad, es de algo que tenemos más cerca de lo que pensamos y que hacemos todos los días.

Hay compañeros, grandes profesionales, que, para hacer esto, para «vender» el Social Media y las Redes Sociales van armados hasta los dientes con sus ordenadores portátiles, sus presentaciones en Prezzi, que acabo de descubrir, sus miles de notas, sus discursos perfectamente aprendidos y estructurados, y su iPad.

No me malinterpretéis, me parece genial y muy adecuado prepararse a conciencia para una reunión, estructurarla y organizarla, de forma y manera que podamos exponer al cliente nuestros argumentos y fortalezas. Es fundamental saber explicar qué podemos ofrecer a una empresa, y cómo vamos a ayudarle a conseguir nuestros objetivos, y, para eso, obviamente, nos valemos de herramientas.

No obstante, como dice el título de este post, el Social Media va de conversar. Por supuesto que debemos utilizar todos los medios que tengamos a nuestro alcance para mostrar nuestros puntos fundamentales, pero, ¿de qué valen tantos medios tecnológicos si no somos capaces de exponer de forma clara en una conversación que es lo que estamos ofreciendo?

Mantengamos una conversación clara y sincera con nuestros clientes, expliquémosles en qué va a conseguir nuestra estrategia para ayudarles, hablémosles de las herramientas que vamos a utilizar, dónde vamos a estar, sí, por supuesto, pero, hagámoslo de forma que lo comprenda el cliente; no caigamos en el error de pensar que quien está delante de nosotros conoce lo mismo que nosotros. Llevemos nuestra exposición a un punto más sencillo: la conversación debe fluir fácilmente, esa debe ser la principal herramienta. El Social Media no va de aplicaciones o de herramientas, sino de diálogo y conversación.

El objetivo principal es crear una relación de confianza con el cliente, que confíe en nosotros para que llevemos las riendas de su empresa, convertirlos en nuestros amigos, y eso comienza por una buena conversación.

Gracias a las Redes Sociales compartimos opiniones, experiencias, mostramos nuestra confianza o disconformidad, recomendamos cosas, y, ¿cómo hacemos todo eso? Conversando.

Hablando se entiende la gente. Y las marcas.

Al cliente se llega hablando, siendo sinceros. La Honestidad es un pilar fundamental. No hablemos de métricas, sino, de construir comunidades basadas en el diálogo, desarrollada sobre la transparencia y el saber escuchar, que es mucho más importante que saber qué decir.

¿Te apetece charlar?

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