Recuerdo mis años de estudiante en los que me costaba muchísimo aprobar las matemáticas, qué le vamos a hacer, siempre he sido de letras, y cuando mi madre iba a hablar con mi tutor éste le decía: “es que no quiere”. Yo me empeñaba en repetir que no se me daban bien, y que no las entendía, pero ahora, mirando atrás, tengo que reconocer que tampoco le dedicaba el tiempo que necesitaba.

Cuando algunos años más tarde, en el instituto, me encontré con álgebra, si bien tampoco me gustaban demasiado, le dediqué horas y horas de estudio, y la cosa cambió mucho, no solamente fui capaz de aprobar, sino que además, me empezaron a molar mucho (aunque seguía prefiriendo las letras)

Y es que no hay tu tía: ✅Voluntad y capacidad van juntas.✅ También para las marcas Clic para tuitear

Es cierto que hay veces en las que aunque intentemos hacer algo con todas nuestras fuerzas, el deseo, la voluntad de hacer algo no es suficiente porque no tenemos la capacidad, pero, por otro lado, la voluntad de lograr puede ayudarnos a conseguir adquirir esa capacidad.

Capacidad sin voluntad no sirve de nada, puesto que el resultado que vamos a conseguir será cutre, sin calidad, malo. Pero, voluntad sin capacidad puede que tampoco nos sirva, como ya hemos dicho antes.

Si algo puede ayudar a conseguir algo es la voluntad de querer hacerlo. Te pongo otro ejemplo de mi vida personal: hace ya algunos años que aprendí a tocar la guitarra, y lo mejor de todo, lo hice sin guitarra, porque mis padres no podían comprármela. Aunque mis padres me lo explicaban, yo era joven, y no lo entendía, y sobre todo, quería tocar, quería aprender acordes y quería ser capaz de tocar todas las canciones que me gustaban.

Así que lo que hice fue pedirle a un amigo mío que sí sabía algunos acordes que me dibujase en un papel todos los acordes que supiese, y, con el papel, me fuí a casa, compré un panel de esos de marquetería, lo corté a lo largo para simular el mástil de la guitarra, le dibujé con un rotulador los trastes, le pegué con pegamento seis trozos de hilo de coser para simular las cuerdas y así aprendí los primeros acordes. Para el ritmo, la mano derecha, lo hice con un folio, moviendo la mano arriba y abajo hasta tenerlo controlado.

Si bien no aprendí a tocar de una forma realista hasta que tuve mi primera guitarra, sí aprendí cómo mover las manos.

La voluntad me ayudó a adquirir una capacidad.

¿Qué opinas tú? ¿Pueden ser válidas la una sin la otra?

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