Censura en Redes Sociales: el efecto Barbra Streissand

Las Redes Sociales, como ya hemos dicho en una gran cantidad de ocasiones, han supuesto una revolución a la hora de cómo nos comunicamos, de cómo nos relacionamos, cómo trabajamos y cómo vivimos. El Social Media ha abierto la puerta a un gran mundo de posibilidades que antes no podíamos ni soñar, haciendo el mundo mucho más pequeño.

Además, las Redes Sociales han provocado que las personalidades públicas realicen una gestión transparente de sus propios perfiles, puesto que, gracias a que las diferentes plataformas han facilitado el acceso a ellos, los usuarios pueden recriminar a cualquier persona que tenga presencia en los Medios Sociales un comportamiento o un comentario inadecuado.

Por otro lado, también las Redes Sociales han puesto de manifiesto la disconformidad de todos los usuarios e internautas con la censura web o de cualquier tipo, la cual pueden denunciar, precisamente, a través de estos nuevos canales bidireccionales.

Sí, la censura. Aunque parezca mentira, la censura aún existe y aún está más presente de lo que podríamos pensar en todos los ámbitos, ya sean analógicos o digitales, como pone de manifiesto el régimen chino, en el que la censura en su red social de microblogging elimina y castiga cualquier comentario, cualquier opinión y cualquier afirmación que se vierta en cualquier entorno, digital o no, contra la clase dirigente.

Está claro que lo que se reprime acaba floreciendo con más fuerza, dentro y fuera de internet, teniendo mucha más repercusión que si no se hubiera intentado acallar.

Esto es lo que se conoce como el Efecto Barbra Streissand.

Su nombre proviene de un suceso acaecido con la actriz y cantante estadounidense en el año 2003. Streissand presentó una demanda judicial contra el fotógrafo Kenneth Adelman y contra el portal Pictopia.com en la que solicitaba el pago de 50.000 dólares y la retirada de dicho portal de una fotografía aérea de su casa presente en un anuncio publicitario de la costa californiana. La respuesta de Adelman fue que las fotografías de las casas en primera línea de playa se usaban para documentar cómo se estaba degenerando la costa de California.

El resultado una mayor cobertura por parte de los medios del suceso, alcanzando cotas que no hubiese tenido si la actriz lo hubiera dejado estar.

Pero en Redes Sociales especialmente, los usuarios están ávidos de conocimiento y consideran estos nuevos canales como un medio de expresarse libremente, con lo que cualquier intento de coacción de sus derechos fundamentales es fuertemente criticado y difundido. Además, ante un intento de censura se suele producir el llamado “Efecto Rebote”, mediante el que se produce un efecto totalmente contrario a lo que se pretendía en un principio, ya que cuanto más hermetismo existe acerca de un tema, el internauta piensa “¿Por qué no querrán que me entere de esto?, ¿qué será lo que ocultan?” y trata de obtener la información con más ahínco, criticando duramente a quien no se lo permite.

Pero existen muchos más casos de intento de censura en la web, más ejemplos del Efecto Barbra Streissand, como por ejemplo, lo ocurrido con las caricaturas de Mahoma publicadas en el periódico danés Jyllands-Posten en el año 2005, donde se caracterizaba al profeta como un terrorista. Autoridades musulmanas de todo el mundo lo criticaron duramente y exigieron, además de la eliminación de las mismas de la publicación, acciones legales contra el país danés y el diario. Resultado, una difusión a nivel mundial que no hubiesen tenido sin la intención de censurarlas.

¿Se te ocurren otros ejemplos?

 

 

Please follow and like us:

2 thoughts on “Censura en Redes Sociales: el efecto Barbra Streissand

  1. Pues no sé si estás informada de lo que está pasando en Catalunya acerca de la campaña #novullpagar en la que la sociedad se está negando a pagar los peajes excesivos que hay en el territorio. Parece ser que aunque Twitter va lleno de tweets (puesto que la campaña se inició en dicha red) no es ni tan solo trending topic. La Generalitat quiere ocultar el “bombo” generado pero la insubmisión no deja de crecer e incluso la prensa empieza a sospechar que se está “censurando”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *